No es necesario sufrir una tendinitis para ser un virtuoso

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No es necesario sufrir una tendinitis para ser un virtuoso

“Que cada nota tenga vida”... –‘técnica’ no consiste en bajar teclas rápido

Acerca de la interpretación

Fausto Zadra




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En el mundo musical regularmente uno se encuentra con estudiantes o músicos profesionales quienes padecen enfermedades relacionadas con su actividad y lo toman con una suerte de fatalismo. Eso es muy peligroso, y erróneo.

Una tendinitis o tendovaginitis crónica, y cosas parecidas, nunca son necesarios. Siempre podrían evitarse.

Es cierto que en el mejor de los casos uno puede haberse ‘agarrado’ una leve tendinitis alguna vez simplemente por exagerar el estudio cuantitativamente, incluso con la mejor técnica etc., especialmente cuando tenía los músculos ya cansados por otra causa, por ejemplo luego de algún esfuerzo fuera de lo habitual. Aún en este caso el error puede consistir en no percibir a tiempo las señales del cuerpo, las cuales suele mandar antes de que sea demasiado tarde y la cosa se ponga seria y larga.

Pero normalmente pasa algo más. Las tendinitis (etc.) en realidad suelen ser señales del sobre-uso o hasta abuso de algunas de las partes del complejo sistema fisiológico-nervioso que forma nuestros medios físicos de tocar. Diciéndolo más simplemente, señalan tensiones que están demás y que provienen de hábitos que tenemos en nuestra forma de tocar, en nuestra técnica. Puede ser (muchas veces) que uno no se de cuenta de eso, pero casi siempre igualmente es así. Quiere decir, una tendinitis grave o crónica no pasa simplemente así nomás, sino hay una causa.

Esto es algo positivo, porque donde hay una causa, algo se puede hacer para prevenir el daño –un daño que puede destruir carreras– en el futuro. Las causas nombradas, se pueden analizar y trabajar. Esto, entre muchas otras cosas, se hace en este Estudio.

(En la escuela de Fausto Zadra en Suiza, por ejemplo, durante los años se ha curado más que un pianista con problemas a veces ya de larga duración, y se han así salvado carreras. Otros han llegado a este Estudio con dolores constantes y problemas de salud, y a través de un trabajo tan útil para la salud como para la música, se han liberado de eso. En realidad esto es nada más que un efecto secundario –pero no por esto menos importante– de un buen trabajo de los fundamentos técnicos, que tiene como primer fin no la salud sino la música, la expresión, el sonido, la interpretación. Pero una propiedad importante que lo caracteriza es que es también muy sano.)

Para decirlo claramente: Si un músico no puede tocar su instrumento y estudiar con dedicación, sin enfermarse, esto es una señal de una mala técnica –por más gran virtuoso que quizás sea. Es incluso una de las más claras definiciones de lo que es ‘mala técnica’.

Sin entender, y luego saber revertir, la causa del problema, un músico al que pasa esto, vive con un peligro constante que lo condiciona mucho en su profesión y su arte, y nunca realmente se sabrá a salvo (nunca lo estará). La triste realidad, que la experiencia demuestra, es que no se trata de un fenómeno muy raro, sino que hay realmente muchos casos así.

Por eso es necesaria esta advertencia. Hay que cuidarse de profesores quienes frente a cuadros de enfermedades de este tipo suelen decir que eso es nada más que mala suerte, se debe superar y luego seguir (quiere decir, igual, sin cambiar nada), y así con lo que enseñan directamente enferman a sus alumnos. Quizás no sea su culpa si mejor no saben. Para el alumno esto es muy peligroso.

Por eso repito:

Nadie tiene que padecer de tendinitis.

Quien por estudiar se enferma, tiene que cambiar algo.